
Bueno, pues ya pasó una semana desde la llegada a Santiago. Volvimos a casa, y estos días hemos estado descansando, limpiando y revisando las bicis, ordenando las más de mil fotos hechas, recordando momentos, vivencias, gentes,... echando de menos los pedales. Aun hemos de seguir repasando nuestros apuntes del camino, pasarlos a limpio, valorando todo lo bueno experimentado. Como experiencia padre-hijo ha sido fabulosa, la posibilidad de forjar un equipo bien engrasado. Como conocimiento de otros países, regiones y comarcas, inigualable. Como encuentro con otras personas y sus vidas, un tiempo rico. Todo valioso, en si mismo y como paralelismo a la propia vida.
A todos los que habéis estado ahí, siguiendo nuestra aventura, gracias; habéis sido un gran apoyo y hemos disfrutado más aun pensando en que no ibamos solos, sino que muchos nos acompañabais, que a través de nuestros sentidos también participabais otros del sol, las lluvias, las sombras, los días y noches; del queso y embutido, del vino, del pan, la fruta; de las emociones; de los horizontes y olores que nos regaló este mes.
Un abrazo muy muy fuerte, besitos y pellizquitos de amor.
Jorge y Miguel